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Los jóvenes y el neoliberalismo

Mi inquietud por escribir esta nota, surge de la actividad docente que desarrollo en la escuela secundaria, desde el 2000 hasta mi jubilación y la continuidad en los institutos superiores de Formación docente, y observar a lo largo de la carrera las dificultades que se presentan, que comparto con mis colegas, a la hora de desarrollar la actividad pedagógica y el poco interés de los jóvenes por aprender.

Para poder reflexionar sobre esta problemática, quisiera ubicar, en primer lugar, el contexto histórico Neoliberal, en el cual crecieron estos jóvenes, y desde allí poder explicar y sacar conclusiones del nuevo sujeto social, los nuevos valores y subjetividades que surgen de este espacio y tiempo.

En los años 90, con la caída del Muro de Berlín, concluye la convivencia de dos sistemas políticos sociales antagónicos: Socialista y Capitalista, para luego quedar el Sistema Capitalista a nivel mundial con mayor concentración política y económica.

Consecuencia de esta concentración, se produce una inmensa producción de mercancías y una necesidad imperiosa de colocación de las mismas para obtener el único sentido que tiene el capitalismo: la ganancia.

¿Cuál es el valor que aparece ante esta necesidad objetiva? Surge  el consumo de mercancías como valor de ÉXITO, el valor supremo de TENER, por encima de SER mejores y útiles a la sociedad. Quedaban atrás los lazos solidarios, el pensar en el otro, crecía el individualismo, con las consecuencias lamentables de una sociedad fragmentada. También la publicidad crecía como referente de la ideología neoliberal.

Además, en lo que respecta a la economía de un país como el nuestro se destruía la industria nacional, para importar lo que el capitalismo concentrado producía, se cerraban empresas nacionales, con la creciente desocupación, fuertes privatizaciones de muchas empresas locales, y aquellas que tienen que ver con la soberanía del país como las empresas de servicio de agua, luz, gas y teléfono.

 

Por supuesto la educación no estuvo exenta de todo este cambio socio-económico. La educación valorizada fue la privada, mientras que las escuelas públicas fueron decayendo una a una por el nulo presupuesto que dedicaba el Estado. La clase media alta y alta seguían mandando sus hijos a escuelas privadas de menor nivel y menores costos. Y los más humildes, hijos de trabajadores, cuyos padres perdían el trabajo, fueron los excluidos del sistema.

Muchos adolescentes pasaron a engrosar las esquinas, las plazas abandonadas, con un fuerte vacio que se fue llenando con alcohol y drogas en muchos casos.

No había trabajo, ni educación, ni salud, ni cultura para todos, sólo para unos pocos.

Nuestros jóvenes de hoy crecieron en esta etapa, muchos vivieron las dificultades de la falta de trabajo en sus familias, la necesidad de que todos tuvieron que salir a trabajar, aun los más chicos.

La docencia no puede estar al margen de la vida real porque trabajamos con adolescentes que pertenecen a un tiempo histórico y a un espacio cultural. Los docentes debemos ser políticos, en la comprensión y el  compromiso con el momento que nos tocó educar.

Es un desafío participar en los cambios de aquello que criticamos, pero tener en cuenta que no es nada fácil, porque trabajamos con personas que traen consigo la desesperanza, desconfianza, apatía, miedos, pero también quieren otra vida, otro futuro.

Pensemos que el afecto y el respeto son dos factores que abren la puerta a la confianza. No hay mejor antídoto para la inseguridad, que crecer en trabajo, educación, salud, vivienda y cultura.

NO CARCELES SUPERPOBLADAS, SI ESCUELAS SUPERPOBLADAS!!!!!!!

La escuela es para todos, aunque algunos jóvenes aún hoy no reconocen su valor, son resabios del Neoliberalismo que tenemos que ayudar a erradicar.

2020-07-28

Por Lidia Rovito